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Pedro Hojas: "Es necesaria una estrategia estatal de infraestructuras, políticas de vivienda y planes para la rehabilitación de edificios"

"Para conseguir que el proceso tecnológico revierta en progreso, prosperidad y creación de empleo, se hace necesario el desarrollo de un 'Plan nacional de inclusión tecnológica', con el objetivo de no dejar a nadie atrás"

Interview

Burgalés, de 53 años de edad, lleva más de tres décadas comprometido con el mundo sindical en la defensa y promoción de los intereses de los trabajadores y las trabajadoras. Tras ser reelegido en el último Congreso Federal de UGT-FICA como secretario general, el pasado 4 de marzo, emprende este nuevo reto con mucha ilusión y lleno de nuevos propósitos por cumplir.

Desde que en 2016 llegara a la Secretaría General de la recién creada Federación de Industria, Construcción y Agro, Hojas se muestra orgulloso del trabajo desarrollado al cohesionar al conjunto de sectores en un sólo proyecto común: "El proyecto de confluencia en una única organización se ha consolidado fuertemente, por lo que partimos de una base inmejorable para el mandato que comenzamos ahora".

PREGUNTA.- Enhorabuena. El pasado 4 de marzo fue reelegido por sus compañeros con un 85,4 % de los votos, en el 28º Congreso Federal UGT-FICA. ¿Cómo se siente?

RESPUESTA.- Contento por el ilusionante proyecto que ahora se inicia, por haber renovado la confianza de los delegados y delegadas de mi Federación. Me siento con nuevas energías para afrontar los retos que se nos presenten a lo largo de este mandato. Este Congreso ha supuesto la consolidación de este gran proyecto que es UGT-FICA, y creo que partimos de una base muy sólida y de unos objetivos muy claros como resultado de los trabajos congresuales.

P.- Uno de los objetivos marcados, dentro de su discurso en el 28º Congreso, fue el de "reconstruir y reindustrializar". ¿Cómo se materializa en el sector de la construcción?

R.- Un modelo productivo con fuertes raíces industriales como por el que apostamos en UGT-FICA ha de apuntalarse en las infraestructuras y la logística adecuadas para fomentar la competitividad, la productividad y las exportaciones de nuestra industria. Por eso, evidentemente, hemos de reconstruir el país construyendo. Es necesario potenciar el papel motor de la industria de la construcción en la generación de riqueza, inversiones y empleo inmediato. El sector tiene mucho que aportar al futuro económico de nuestro país, al desarrollo del nuevo modelo productivo, pero, para ello, hemos de dotarnos de unos instrumentos tan necesarios, como una estrategia estatal de infraestructuras, políticas de vivienda y planes para la rehabilitación de edificios.

En nuestro país acumulamos un gran déficit de inversión pública en vivienda e infraestructuras, que ahora el Gobierno tiene la posibilidad de revertir, y, de paso, crear empleo estable y de calidad. Respecto a infraestructuras, UGT-FICA reclama una planificación estratégica para el futuro, orientada a propiciar el desarrollo industrial, y sustentada en un esfuerzo inversor constante, tanto para nuevos proyectos como para mantenimiento.

P.- ¿Qué papel tiene la formación en este reto de reconstrucción y reindustrialización?

R.- Actualmente nuestro país está inmerso en todo un proceso de transiciones que van a moldear nuestra economía de forma decisiva, tanto energéticas como ecológicas, o la implantación de la digitalización y la industria 4.0. La formación va a tener un papel decisivo, pues desde UGT-FICA partimos de la premisa de que no se puede dejar a nadie atrás en ese proceso, por lo que va a ser imprescindible una fuerte apuesta por la cualificación de los trabajadores y trabajadoras, para evitar la creación de brechas entre los y las trabajadoras, entre los y las que desarrollan funciones cualificadas y básicas. La formación ha de significar ese elemento. Han de establecerse medidas de distinto calado para garantizar que las habilidades necesarias para dar el salto adaptativo estén al alcance de todos y todas, sin distinción.

P.- ¿Cuál es su diagnóstico sobre la situación que atraviesa el sector de la construcción en nuestro país, en estos momentos tan complejos y de tanta incertidumbre? ¿Qué medidas necesarias se deben tomar para reconducir al sector y posicionarle de nuevo como sector estratégico?

R.- Evidentemente, la pandemia ha supuesto un frenazo para el desarrollo de todos los sectores económicos, y la construcción no ha sido una excepción. Todas las prioridades se enfocaron en paliar las consecuencias de la pandemia, por lo que hubo que dejar aparcadas las medidas que hubieran podido significar una inyección para el sector, como las políticas de vivienda, el plan de rehabilitación de edificios, etc. Gracias a la rápida adopción de protocolos de seguridad, y al paraguas social de los ERTE, intentamos reducir el impacto en materia de empleo en el sector, pero el gran déficit vino con la ralentización en la cadena de suministro de materiales, que ha actuado como una rémora para el crecimiento del sector.

Indudablemente, la construcción es un sector estratégico para la recuperación económica de nuestro país, por su capacidad para generar riqueza, inversiones y empleo de una forma inmediata. Pero también tiene que pasar por el tamiz de la digitalización, y ello requiere un fuerte esfuerzo inversor en I+D+i, que es una de sus asignaturas pendientes, puesto que en ese proceso, la construcción, se ha de industrializar. Hemos de adaptarnos a las técnicas constructivas más eficientes y ecológicas que ya se están implementando en otros países europeos, ir hacia la fabricación en serie de componentes y módulos para el posterior montaje en la obra. Y en ese proceso, avanzar hacia un modelo sostenible en el tratamiento de residuos para adaptarnos a la economía circular y la transición ecológica.

P.- Según ha manifestado, la industria es el futuro, pero estamos “siendo testigos impasibles de su deterioro en nuestro país”. ¿A qué se debe esto y qué se debe hacer para evitarlo?

R.- La industria siempre se ha caracterizado por generar un empleo más estable, con más derechos y mejor cualificación y formación inicial que otros sectores económicos, y así ha de seguir siendo. Sin embargo, no ha sido inmune a los efectos de la crisis de 2008 y a las consecuencias de las reformas laborales, que se han traducido en una lenta pero constante pérdida de empleo, que ha venido desarrollándose de una forma paralela a la pérdida de tejido industrial en nuestro país a través de deslocalizaciones y reestructuraciones. También por el uso y abuso en las estrategias empresariales, de la externalización de servicios a través de las subcontratas, o las empresas multiservicios. Estas últimas han sido un constante objeto de batalla por parte de nuestra Federación, pues actúan como parásitos que, aparte de desregular las relaciones laborales y degradar los salarios, no aportan ni a la productividad de las empresas ni a la generación de riqueza.

El declive de nuestra industria se ha ido desarrollando lenta pero inexorablemente, y a ello han contribuido muy decisivamente las reformas laborales, auténticos mecanismos de destrucción de empleo, de precariedad y desigualdad, responsables directas de la baja calidad y la escasez del empleo que se crea en nuestro país. Es imprescindible y urgente proceder a su derogación para crear un marco de prosperidad en el que la industria pueda crecer. Derogación que figura dentro de los compromisos adquiridos por el Gobierno con las organizaciones sindicales, que por unas circunstancias u otras aún no ha llevado a cabo con la excusa de la emergencia sanitaria.

No nos cabe la menor duda de que la industria es el futuro, y que, sin una apuesta fuerte por ella, estamos abocados a un modelo de país estancado en la precariedad, con un futuro incierto a merced de los vaivenes de los mercados internacionales y a los caprichos de economías más potentes. Por eso, reclamamos un proceso de reindustrialización, a través de un 'Pacto de estado por la Industria'. Un acuerdo que va a requerir de la voluntad, la cooperación y el diálogo por parte de todos los organismos e instituciones implicados para impulsar la política industrial de nuestro país, a través de medidas para fomentar nuestra competitividad. Un compendio de políticas en materia de energía, infraestructuras, logística, I+D+i, digitalización responsable, formación, economía circular, inversión, sostenibilidad y un largo etcétera. Un acuerdo de país, con proyección de futuro con independencia de los vaivenes políticos y de quién ocupe La Moncloa.

Ahora, en el contexto de recuperación económica postpandemia, se nos brinda la oportunidad histórica de reiniciar nuestro modelo productivo. El contexto es el adecuado y hay cierto consenso en todos los ámbitos en recuperar el papel motor de la industria en la economía. El Gobierno tiene los recursos para facilitar su desarrollo a través de los fondos europeos, y ya está trabajando para darle una orientación industrial al 'Plan de recuperación, transformación y resiliencia', a través del Foro de Alto Nivel de la Industria. Un marco de diálogo en el que estamos participando muy activamente, con el objetivo de sacar adelante el 'Pacto de estado por la industria' sobre el que pivote el cambio de modelo productivo.

P.- La escasa presencia de mujeres en el sector es patente cada año; de hecho, en 2020 representó solo el 8,2 % del total de trabajadores, frente al 8,9 % del año anterior. ¿Qué se podría hacer para lograr que las mujeres se animaran a unirse a un sector tan masculinizado?

R.- Tal y como he dicho anteriormente, la integración de la construcción en el proceso de las distintas transformaciones en las que está inmersa la economía de nuestro país, y la evolución hacia la digitalización, necesariamente van a dar lugar a un sector más inclusivo tanto para mujeres como para jóvenes. Para lograrlo, se necesitan campañas de concienciación, para acabar con los prejuicios de género en el sector, por supuesto la consolidación de las políticas de igualdad dentro de las empresas, y la ruptura de la brecha salarial, aparte de políticas ambiciosas de formación.

La tecnología que se imponga con los procesos de digitalización en la construcción va a acabar con los criterios de género para el desarrollo de determinados trabajos y las excusas, los estereotipos y las falsas creencias, y repercutirá en una progresiva feminización del sector. No obstante, a día de hoy los datos de la integración de la mujer en la construcción son poco halagüeños, y dejan meridianamente claro la gran labor que falta por hacer. Por eso, aplaudimos campañas como la implementada desde la Fundación Laboral de la Construcción con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, #ConstruyoIgualdad: “Imparables. Mujeres en la construcción”.

P.- Bajo su experiencia, ¿qué medidas habría que tomar ante la escasez de trabajadores cualificados en el sector de la construcción y la escasa presencia e interés de los jóvenes hacia la construcción?

R.- Evidentemente, las medidas a adoptar han de ir dirigidas a la formación. Es necesario analizar e identificar las necesidades formativas de los trabajadores de la construcción en relación con la demanda del panorama laboral actual. Es necesario profundizar en contenidos formativos para los perfiles profesionales que presenten mayor carencia de personal cualificado. Potenciar el uso de fórmulas como la formación para el empleo a través de los Certificados de Profesionalidad y la formación con compromiso de contratación.

P.- ¿Cómo cree que se ha comportado el sector de la construcción en esta pandemia? ¿Se ha adaptado bien a los nuevos tiempos? ¿Qué lección hemos aprendido ante las nuevas situaciones que se han dado?

R.- Con la crisis sanitaria ha llovido sobre mojado en el sector de la construcción. Cuando apenas comenzábamos a recuperarnos de las consecuencias de la crisis anterior, y parecía que los instrumentos adecuados comenzaban a ponerse en funcionamiento para devolver al sector su lozanía, vino el gran hachazo. La construcción no ha sido ajena al efecto demoledor provocado por la Covid-19, la paralización total de las obras en el primer momento, las medidas de suspensión de la contratación pública y las restricciones a la movilidad para afrontar la crisis sanitaria, impactaron de una forma muy negativa en la actividad del sector a lo largo de todo el ejercicio anterior.

Ante una situación de estas características se requerían rápidas decisiones para evitar la quiebra de las empresas y una masacre en términos de empleo, como lo fueron las ayudas con medidas fiscales y la financiación avalada por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y los Expedientes de Regulación de Empleo Temporal (ERTE) y su ampliación para proteger el empleo. Aparte de la rápida adopción de acuerdos en protocolos anticovid en las empresas para luchar contra la propagación. En este sentido, el sector ha actuado con la flexibilidad y la agilidad necesarias, y creo que se ha adaptado bien, tomando a tiempo las decisiones que se requerían.

La construcción ha estado a la altura de las circunstancias, y ahora se requiere que el resto de las instituciones muevan ficha para darle la vuelta a la crisis y transformarla en oportunidad. Y me refiero a la necesidad urgente de que se promuevan inversiones tanto en construcciones, con una 'Estrategia de estado para la rehabilitación de viviendas y edificios' o un 'Plan estatal de vivienda',  como en infraestructuras para reconstruir el país y crear la base para su reindustrialización. Hemos de impulsar la renovación urbana para activar la economía, y las infraestructuras para facilitar la adaptación a los requerimientos del cambio hacia un modelo productivo industrial.

P.- ¿Qué lugar ocupa, en su opinión, la formación y la seguridad laboral en los trabajadores y empresas que forman parte del actual sector de la construcción? ¿En qué se podría mejorar o qué habría que cambiar para mejorar?

R.- Ambas son piedras angulares de nuestra acción sindical. Por un lado, es evidente que se van a producir cambios en la organización del trabajo y que se van a requerir nuevas habilidades en la mano de obra. Habilidades que si no se gestionan de forma adecuada van a incrementar la brecha existente entre los trabajadores, en materia de cualificación. Pudiendo incluso, muchos de ellos, ser expulsados del mercado de trabajo. Es necesario, por tanto, comenzar a mejorar desde ya la empleabilidad de los trabajadores y trabajadoras mediante la formación. Para conseguir que el proceso tecnológico revierta en progreso y prosperidad y creación de empleo, se hace necesario que, a corto plazo, se desarrolle un 'Plan nacional de inclusión tecnológica', con el objetivo de no dejar a nadie atrás.

Por otro lado, es necesario potenciar la seguridad laboral y la prevención de riesgos laborales para erradicar de una vez por todas la lacra de la siniestralidad laboral, pues las cifras en que se mueven los accidentes siguen siendo intolerables. Hemos de profundizar en la cultura de la prevención y fortalecer su naturaleza prioritaria en el marco de las relaciones laborales.

P.- En diciembre de este año 2021 finaliza la vigencia del VI Convenio General del Sector de la Construcción (2017-2021), ¿qué espera del nuevo VII CGSC (2022-2026) y en qué línea se trabaja desde UGT-FICA?

R.- El escenario que se abre para la negociación colectiva tras la emergencia sanitaria es bastante incierto, pues está condicionado por la evolución de la pandemia. No obstante, los objetivos en la negociación van a ser claros: incrementar el poder adquisitivo, impulsar las cláusulas de revisión salarial, recuperar empleo, su reparto y su calidad. Vamos a luchar a toda costa contra las congelaciones salariales y los "descuelgues".

P.- ¿De qué está más orgulloso desde que en 2016 llegó a la Secretaría General de UGT-FICA?

R.- Estoy muy orgulloso del trabajo colegiado que hemos desarrollado al conseguir cohesionar al conjunto de los sectores de las dos Federaciones que dieron lugar a UGT-FICA en un sólo proyecto común. El proyecto de confluencia en una única organización se ha consolidado fuertemente, por lo que partimos de una base inmejorable para el mandato que comenzamos ahora.

P.- Desde que en 1989 se afilió a UGT, ¿han cambiado mucho los trabajadores y trabajadoras en nuestro país? ¿En sus reivindicaciones, sus metas?

R.- No, las reivindicaciones y las metas de los trabajadores y trabajadoras apenas han cambiado en estos años. Cambian los contextos, la tecnología, los métodos de trabajo o las formas de intercambiar información en el seno del sindicato, con la incorporación de internet o las redes sociales, pero, en definitiva, las inquietudes son las mismas: la lucha contra la precariedad, por los salarios dignos, los derechos a la formación, a la seguridad laboral, a la igualdad, y un largo etcétera. La esencia del trabajo sindical no ha cambiado en lo fundamental, pues siempre es necesario velar por unas condiciones laborales dignas y defender los intereses de los trabajadores y trabajadoras.

P.- ¿Qué cualidad destacaría de su nuevo equipo como recién reelegido secretario general de UGT-FICA?

R.- En el nuevo equipo de trabajo se conjugan las nuevas incorporaciones y la experiencia de compañeros y compañeras que continúan en los órganos de decisión de la Federación, lo que aportará mayor diversidad en los planteamientos. Hay que destacar la incorporación de más compañeras en la Comisión Ejecutiva federal, en áreas importantes para el desarrollo de la acción sindical.

P.- ¿Con quién va a ser su primera reunión de trabajo? ¿Para tratar qué temas?

R.- Ya en el Congreso contamos con la presencia de Teresa Ribera, vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en el acto de apertura, y con Reyes Maroto, ministra de Industria, en la clausura. Ambas pudieron escuchar en primera persona nuestras reivindicaciones para los sectores a los que representamos. No obstante, sería prioritario hacerles llegar las resoluciones que hemos aprobado, y en en función de ello intentaremos cerrar sendas reuniones.

P.- Como secretario general de UGT-FICA, también es vicepresidente de la Fundación Laboral de la Construcción, que trabaja para mejorar la formación, la prevención de riesgos y el empleo de trabajadores/as y empresas del sector. ¿Qué opina de la labor de esta entidad paritaria creada en 1992?

R.- La Fundación Laboral de la Construcción está llevando a cabo una labor fundamental en el sector. Una labor que supone una inversión segura y de futuro a medio plazo ya que la formación de los trabajadores es algo tangible que contribuye al desarrollo y crecimiento del sector. Es una labor encomiable, puesto que se adelanta a las necesidades del sector y facilita el reciclaje de los/as trabajadores/as y sus posibilidades, tanto de encontrar como de mantener su empleo. Por otro lado, la Fundación colabora en impulsar la construcción hacia el futuro sin perder de vista la realidad cambiante, las tecnologías, los nuevos materiales y los nuevos procesos productivos para adaptarse a los nuevos tiempos y a los nuevos modelos laborales.

P.- ¿A qué retos cree que se enfrenta la Fundación para los próximos años?

R.- La Fundación ha de seguir la línea de funcionamiento que ha venido desarrollando a lo largo de toda su trayectoria, pues ha demostrado ser una fórmula válida para los requerimientos de la construcción. Las estrategias desarrolladas han contribuido al mantenimiento de su estatus como referente incuestionable en el sector. Los retos a los que va a tener que enfrentarse la Fundación son directamente proporcionales a los retos del sector, pero como institución ya ha demostrado sobradamente su capacidad de adaptación para dar una justa respuesta. Entre otros, se impone incrementar la motivación de los jóvenes para su incorporación al sector y facilitar el relevo generacional, una mano de obra que tendrá que adaptarse a las nuevas competencias profesionales que vengan impuestas por la digitalización, la economía circular o la eficiencia energética. Al igual que conseguir mayores cotas de representación de la mujer en el sector.

P.- ¿Qué asignatura/s principal/es tiene pendiente/s la Fundación Laboral de la Construcción?

R.- Considero que la Fundación ha de mantenerse vigilante respecto a los cambios inmediatos que va a experimentar el sector como consecuencia de la reconstrucción social tras la emergencia sanitaria. Más allá de ese matiz, desde siempre como institución ha desarrollado una muy interesante labor de adaptación a la realidad del sector y a las tendencias de las empresas. Estoy convencido de que la Fundación Laboral va a seguir siendo un referente en el sector y que, desde luego, va a seguir desarrollando una importantísima labor de búsqueda del consenso y del diálogo entre las distintas partes que lo conforman.

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